miércoles, 31 de enero de 2007

Revista Caras-Cristiancastro "Queremos tener otro bebé pronto"



"Queremos tener otro bebé pronto"
Cristian Castro, con ganas de darle un hermano a su hija Simone

El verano pasado le tomó el gustito. No pudo quedarse mucho tiempo por compromisos laborales, pero su romance con Punta del Este ya había disparado el “click” decisivo para que en las vacaciones de enero 2007 volvieran a esa ciudad, de la que tan bien le hablara su madre. Si hasta da la impresión que a Cristian Castro (32) le encantaría quedarse a vivir en Punta, y fue ese feeling recíproco que lo convirtió en uno de los personajes de la temporada. Para que el romance fuera completo, el cantante ofreció un recital en el Conrad Punta del Este Resort & Casino. La noche del sábado 13, Cristian le regaló a una platea mayoritariamente juvenil la base de su repertorio con algunas sorpresas, como música ranchera con acompañamiento de mariachis y canciones románticas en italiano. “Quería grabar hace mucho tiempo un disco de mariachis, me lo debía como mexicano que soy. No lo quiero orquestar para suavizar, quiero que sea mariachi puro. Y los temas en italiano es un proyecto que traigo con muchísimas ganas”.Desde la primera fila, su beba, Simone (1 año y siete meses),escuchaba cantar a su padre en brazos de su mamá, Valeria Liberman (32), de sus abuelos maternos, José y Stella Maris, o de su tío, Leandro. “Vieron cómo estaba Valeria, se puso especialmente linda para mí”, destacó sobre el look de su esposa, muy sexy con un vestido violeta de escote halter. La postal final del show encontró al mexicano, con su heredera en brazos, despidiéndose hasta la próxima. Al bajar del escenario, defendió su esencia de músico al que sólo le interesa destacarse por sus canciones. “No me gusta distraerme con fundaciones, o haciéndome el humanitario que ayuda a los niños pobres. Ultimamente, muchas estrellas latinas, excelentes como cantantes, pusieron de moda ese movimiento. No quiero formar parte de eso. Quiero trascender a través de un buen espectáculo o de la voz. Lo único importante para un cantante es conmover a través de su música. En otras palabras, haciendo una buena canción”. Después de varios días dentro de “JL”, la residencia de los padres de su mujer,en La Mansa, Castro quiso salir a recorrer las diversas zonas de Punta del Este. El día después de su show en el Conrad, salió de paseo con su esposa, su hija y sus suegros por La Barra y José Ignacio. Primero, fueron de compras a Takkai, el local de ropa y accesorios que Patricia Miccio tiene en José Ignacio. Después almorzaron en “Lo de Lucy”, jugaron con Simone en la plaza principal y, a solas, el matrimonio caminó plácidamente por las playas aledañas al faro. También se detuvieron en un complejo de viviendas, y la visita no fue casualidad: Cristian y Valeria estarían buscando terreno o casa para construir su propio nido de amor en la costa uruguaya. Querer no siempre es poder. Pero ese día, el hijo de Verónica Castro (54) hizo todo lo que tenía ganas de hacer. Dejó de lado la notoriedad y disfrutó de esas cosas simples que ofrece la vida. De regreso por la Ruta 10, la camioneta cuatro por cuatro del cantante se detuvo en Manantiales Point, una típica chivitería uruguaya con decoración reggae. Los chivitos y los licuados no se hicieron desear. A pesar del cansancio por la extensa excursión, Cristian no paró, y caminó una cuadra hasta Velas de la ballena, la tradicional casa de decoración. Allí se lo vio levantar a Simone, enfundada en un cancherísimo tapadito animal print. “Uno de los objetivos para el 2007 es que Simone tenga un hermanito. Lo tenemos pensado y está en nuestros planes inmediatos. Queremos tener otro bebé pronto”, confesó. Y no pudo evitar un tema recurrente en los últimos meses: la relación con su madre.“No me llamó por teléfono, pero antes del recital sentí que nos comunicamos telepáticamente. Mamá siempre está presente en nuestro corazón, la verdad es que me encantaría poder estar con ella ”. Antes de emprender el regreso a Miami, Castro le dedicó una tarde entera a la estética de su cabello. Así como en el recital se lo vio tan obsesivo por su look, se entregó por completo a la tijera experta de Leo Papparella. Relajado, no pudo con las ganas de comentar los cambios que cada día experimenta su pequeña. “Es increíble, no para de sorprendernos con su inteligencia. Miren lo que es, hay veces que parece un adulto más”, contó con cara de papá embelesado. Y recordó que una de las primeras cosas que hizo cuando llegó a Punta fue trasladarse hasta Montevideo para comprarle un perrito. Así apareció Sol, un cachorro beagle que se integró al clan familiar. “Es importante que Simone tenga una mascota, nos encanta poder darle todo lo que sea positivo para su crecimiento”. Pero como la felicidad no es para siempre, las vacaciones llegaron a su fin. Y el viernes 19, Cristian, Valeria y Simone emprendieron el regreso a casa. En sus valijas se llevó la experiencia de cantar en Uruguay, un sinfín de proyectos artísticos, mascota nueva para su hija y otro capítulo de convivencia con su familia argentina. Además, una promesa interior que no parece descabellada: para el próximo verano, tal vez, se agregue un pasajero más.